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Bonsai de hoja caduca y hoja perenne

¿Qué encontrarás aquí?

Hoja caduca

Los árboles de hoja caduca son aquellos que pierden sus hojas en la estación más fría del año, renovándolas al comienzo de la primavera.

Los bonsai de hoja caduca tienen un encanto especial. En las épocas calurosas del año están repletos de hojas y es al llegar el frío cuando podemos disfrutar de toda su ramificación al desnudo.

Algunas especies de hoja caduca nos deslumbran en otoño con el cambio de color de sus hojas.

Normalmente, estos bonsai son alambrados en invierno, siendo más fácil para nosotros al tenerlo todo al descubierto.

La poda ha de hacerse en la época en que el árbol se encuentra completamente parado en crecimiento, siendo esta en invierno.

El trasplante puede hacerse a finales de invierno o con el comienzo de la primavera, siendo recomendable no esperar a que las yemas se hinchen, anunciando el nacimiento de las primeras hojas.

Como es normal, los días de riego en invierno disminuyen, pero ojo, no lo descuides.

En verano,  debemos regar en el momento en que la superficie de la tierra comience a secarse. No obstante, en invierno, es preferible esperar a que la parte superficial  esté completamente seca.  Sin calor la humedad aguanta más tiempo.

El abonado, como en todos los árboles ha de hacerse en la época de crecimiento del árbol, siendo ésta de primavera a otoño.  Hay que hacer un parón en los días más calurosos del año (verano).

Hoja perenne

Los árboles de hoja perenne son aquellos que no mudan sus hojas al final del otoño, manteniendo su follaje a lo largo del año.

Pueden ser alambrados a lo largo del año, teniendo especial cuidado en que el alambre no se clave en la corteza.

La poda es preferible hacerla a finales del invierno, momento en que el árbol se encuentra en reposo, aunque también puede hacerse al comienzo de la primavera.

El trasplante de estos bonsáis de  ha de hacerse a finales del invierno o comienzo de la primavera, antes de que comience el periodo de crecimiento del árbol.

En el invierno, el riego disminuye, al aguantar durante más tiempo la humedad por la falta de calor.

La época de abonado coincide con la época de crecimiento del árbol, esto es, de principio de primavera hasta mediados-finales de otoño, dejando de abonar en los meses más calurosos del verano, momento en que el árbol suele parar su crecimiento.

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